Bueno hay perosnas que ya saben el poruqe de este escrito... Fue hace tiempo, un sueño que me dio mucha alegria y paz, ahora lo comparto con ustedes, esperando que les guste...
Anoche, anoche soñe con él, me veía varios años mayor, pasaba por una tienda departamental, por la seccion infantil para ser exacta, sin darme cuenta, un pequeño se acerco a mí, su cabello era lacio y negro, su tez blanca, y unos ojos cafes llenos de una luz impresionante, sus mejillas rosadas y una pequeña boquita hermosa, delgado y muy bello, con una camisa y un pantalon blancos y sus zapatitos negros y muy limpios, el niño me tomo de la mano y yo voltee hacia el y me agaché para hablarle, en cuanto lo tuve frente a mí, el pequeño me sonrio y me abrazo diciendo:
-¡Ahora serás mi mamá!
Yo no pude decir nada, solo lo abracé y una lagrima de felicidad rodo por mi mejilla, el se aparto de mi y limpio mi rostro mientras decía:
-No llores mamita, desde este momento siempre estaré a tu lado.
Yo solo le pude contestar:
-Y yo jamáz te dejaré solo.
Una sensacion extraña me invadio todo el cuerpo, recorrimos la tienda y me desvivi comprandole ropa y juguetes, lo unico que cruzaba por mi mente era:
-Solo lo mejor para mi pequeño príncipe.
Salimos de la tienda y el estaba totalmente asombrado, como si fuera la primera vez en su vida que veía el mundo, lo subí al auto y partimos rumbo a casa, el auto hiba lleno de bolsas y cajas, al llegar a la casa, mi niño salio dosparado corriendo por toda la propiedad, simplemente maravillado de lo que lo rodeaba, se dejó caer en el pasto verde al tiempo que cerraba sus ojitos, inhalando y exhalando, se levanto y partio a correr hacia la casa, parecía un pequeño remolino, subiendo y bajando las escaleras y trasladandose de una habitación a otra sin control alguno, de pronto, el pequeño tornado humano de detuvo en la unica habitación semi vacia que había en la casa, salió despacio de la pieza y se sento en la escalera, apollando sus codos en sus rodillas y si carita en sus manos, permanecio ahí en silenco, solo mirandome y sonriendo, así estuve igualmente contemplándolo, sin pronunciar palabra pero diciéndonos todo, el estaba feliz de llegar a casa y yo de que el llegara a mi vida, subi toda la mercancia a la habitacion, pero antes de dar 10 pasos, el corrió y me arrebató algunas bolsas con el fin de aligerar mi carga, ya en la habitación, entre risas, bromas y guerras de cosquillas acomodamos sus nuevas cosas, pero algo faltaba, esa habitación había permanecido vacía durante mucho tiempo sin mas que una cama y un ropero, entonces por un segundo nos quedamos mudos una vez mas y derepente gritamos al mismo tiempo:
-¡Azul!
reimos a carcajadas, tuvimos el mismo pensamienta al mismo tiempo, le dije:
-Piensa que es lo que quieres y yo ahorita vuelvo.
Bajé a una especie de almacén donde habia pintura, mucha pintura de todos los colores, rodillos, brochas y pinceles, tomé todo como pude y lo subí hasta la recámara, el estaba sentadito en el suelo imaginando como luciría su nuevo cuarto, cuando me escucho llegar voteó y corrió a ayudarme con las brochas, coloqué la pintura en el pasillo y cibrimos toda a habitación, la cama, el ropero y el piso, destapé los botes de pintura y el inmediatamente escogió un color azul cielo, al tiempo que me preguntaba:
-¿Pueden haber nubes?
Cómo le podría negar algo a ese angelito, si queria nubes, claro que habría nubes, entre los dos pintamos el techo y las paredes, una vez seco el techo, dibujé sus tan anciadas nubes, blancas y esponjadas, como si fueran de algodón, mientras tanto el me dijo:
-¡Rayas! ¿Pueden haber rayas?
Me pareció una petición un poco extraña pero no se lo negué, solamente me limite a preguntar:
-¿Qué tipo de rayas quieres?
El me rspondio entusiasmado:
-Delgadas, 5 rayas delgadas que estén por todos lados, ¿Te enseño cómo?
Corrió a tomar la pintura negra y un pincel, tal como un verdadero experto, procedió a dibujar sus rayas, las cuales terminaron formando una especie de pentagrama perfecto, totalmente rectas y paralelas, cuando termino su creacion, volteó a verme levantando la ceja con un claro gesto de satisfacción y una sonrisita dornando su rostro, estava totalmente feliz por su creación, pero un sonido interrumpió el momento, dos rugidos que se escucharon al unísono, no eran ningunas fieras salvajes, solamente nuestros estomagos, que protestaban por la falta de alimento, le pregunte con cara de duda:
-¿Comemos algo?
Y el como todo niño respondio automaticamente:
-¡Gomitas!
No era tan mala idea, pero como no solo de gomitas vive el hombre, tenía que darle un buen ejemplo a ese pequeño, y procedí a decirle en tono serio:
-Ok, pero primero un sandwich y un licuado, ya despues las gomitas.
A lo que sorprendentemente reaccionó saltando y aplaudiendo por toda la habitación, en clara señal de aprobación, solo me reí y le dije en tono retador:
-¿Haber quien gana?
Y antes de que me diera cuenta, salió casi volando con rumbo a la cocina, yo corrí tras él, pero era demaciado tarde, me había vencido en mi propio juego y festejaba su triunfo:
-¡Gané, gané!
Decía emocionado, saltando en círculos y levantando los brazos an señal de victoria, se veía tan tierno que no quería importunar su momento de gloria, pero tuve que hacerlo, y con la cabeza metida en el refrigerador le dije:
-En el menú de hoy tenemos, mayonesa, jamón, queso amarillo, manchego, lechuga, jitomate... y, ¡ha! frijoles. ¿Se te antoja? A mi si.
Y era verdad, esa rara combinación me había acompañado el los recreos de mis dias de primaria, y me encantaba, el estaba mas entusiasmado que yo, sin decir nada, se tallaba las manos y pasaba su lengua sobre sus labios, me apresure a preparar los bocadillos y los licuados de platano con fresa, muy poco convencionales pero deliciosos, tan pronto tuvo sus alimentos al alcance, comenzó a comer con tal entusiasmo, que me recordó a mi cuando era pequeña, casi al mismo tiempo terminamos nustroas respectivos alimentos y gritamos deseperadamente:
-¡Gomitaaaaaass!
Lo prometido era deuda, y ambos moriamos por nuesto pegajoso postre, pero mas que comida, las estremidades de nuestros gelatinosos osos acabaron siendo proyectires, en una guerra en la que las unicas victimas fatales eran eran nuestros coloridos y sabrosos amiguitos, finalmente al terminarse las municiones, subimos nuevamente al cuarto, la pintura ya estaba totalmente seca y la lus del sol de tarde llenava la recamara de un brillo que jamaz habia visto en ese cuarto, mi pequeño entro y se paro de espaldas a la ventana admirando su nueva decoracion, yo sólo estaba parada en el marco de la puerta observándo su mirada de asombro mientras me decía:
-¡Es hermoso!, Me encanta mi cuarto, ¿Verdad que es lindo?
A lo cual le contesté:
-Claro que si, se ve presioso.
El me miró con una carita de melancolía y me dijo mientras me extendía su mano:
-Mamita, ven, dame un abrazo.
Me acerqué a el tal como la primera vez, pero en esta ocacion el sol poniendose a sus espaldas, hacía que mi niño brillara como una especie de ángel, muy asombrada me agaché y lo abracé fuerte, el tambien me abrazó y me dijo al oído:
-Gracias mamita, gracias por todo esto y por todo, ahora tengo que dormir, te prometí que siempre estaría a tu lado, y ahunque en este momento me tengo que ausentar, te prometo que no me separaré de ti, antes de lo que te imaginas volveremos a estar juntos y voveremos a jugar, recuerda que te quiero mucho, te amo mamá. No me extrañes, porque no me iré, ahunque no me veas, estaré contigo todo el tiempo. Te prometo que volveremos a vernos, y ya no nos epararemos. Hasta entonces guarda esto en tu corazón.
Finalizó dandome un tierno y delicado beso en la mejilla, solo me dio tiempo de darle un beso en la frente, y mirandolo a los ojos decirle:
-Te estaré esperando, no olvides que yo tambien te amo con toda mi alma.
Le dí otro abrazo lo más fuerte que pude, y mi sueño llego a su fin, sin embargo, al contrario del dia de ayer, desperte tranquila, serena y feliz, ahun con la sensacion del beso en mi mejilla y el calor de su cuerpecito en mis brazos, instintivamente voltee a mirar la ventana de mi habitación, y el mismo resplandor que entraba a la habitacion de mi pequeño entraba en la mía, y parado en la ventana, mirándome, se encontraba un pequeño canario albino, brillando por el sol, tal como mi pequeño príncipe, solto un pequeño canto, y emprendió el viuelo...
Anoche, anoche soñe con él, me veía varios años mayor, pasaba por una tienda departamental, por la seccion infantil para ser exacta, sin darme cuenta, un pequeño se acerco a mí, su cabello era lacio y negro, su tez blanca, y unos ojos cafes llenos de una luz impresionante, sus mejillas rosadas y una pequeña boquita hermosa, delgado y muy bello, con una camisa y un pantalon blancos y sus zapatitos negros y muy limpios, el niño me tomo de la mano y yo voltee hacia el y me agaché para hablarle, en cuanto lo tuve frente a mí, el pequeño me sonrio y me abrazo diciendo:
-¡Ahora serás mi mamá!
Yo no pude decir nada, solo lo abracé y una lagrima de felicidad rodo por mi mejilla, el se aparto de mi y limpio mi rostro mientras decía:
-No llores mamita, desde este momento siempre estaré a tu lado.
Yo solo le pude contestar:
-Y yo jamáz te dejaré solo.
Una sensacion extraña me invadio todo el cuerpo, recorrimos la tienda y me desvivi comprandole ropa y juguetes, lo unico que cruzaba por mi mente era:
-Solo lo mejor para mi pequeño príncipe.
Salimos de la tienda y el estaba totalmente asombrado, como si fuera la primera vez en su vida que veía el mundo, lo subí al auto y partimos rumbo a casa, el auto hiba lleno de bolsas y cajas, al llegar a la casa, mi niño salio dosparado corriendo por toda la propiedad, simplemente maravillado de lo que lo rodeaba, se dejó caer en el pasto verde al tiempo que cerraba sus ojitos, inhalando y exhalando, se levanto y partio a correr hacia la casa, parecía un pequeño remolino, subiendo y bajando las escaleras y trasladandose de una habitación a otra sin control alguno, de pronto, el pequeño tornado humano de detuvo en la unica habitación semi vacia que había en la casa, salió despacio de la pieza y se sento en la escalera, apollando sus codos en sus rodillas y si carita en sus manos, permanecio ahí en silenco, solo mirandome y sonriendo, así estuve igualmente contemplándolo, sin pronunciar palabra pero diciéndonos todo, el estaba feliz de llegar a casa y yo de que el llegara a mi vida, subi toda la mercancia a la habitacion, pero antes de dar 10 pasos, el corrió y me arrebató algunas bolsas con el fin de aligerar mi carga, ya en la habitación, entre risas, bromas y guerras de cosquillas acomodamos sus nuevas cosas, pero algo faltaba, esa habitación había permanecido vacía durante mucho tiempo sin mas que una cama y un ropero, entonces por un segundo nos quedamos mudos una vez mas y derepente gritamos al mismo tiempo:
-¡Azul!
reimos a carcajadas, tuvimos el mismo pensamienta al mismo tiempo, le dije:
-Piensa que es lo que quieres y yo ahorita vuelvo.
Bajé a una especie de almacén donde habia pintura, mucha pintura de todos los colores, rodillos, brochas y pinceles, tomé todo como pude y lo subí hasta la recámara, el estaba sentadito en el suelo imaginando como luciría su nuevo cuarto, cuando me escucho llegar voteó y corrió a ayudarme con las brochas, coloqué la pintura en el pasillo y cibrimos toda a habitación, la cama, el ropero y el piso, destapé los botes de pintura y el inmediatamente escogió un color azul cielo, al tiempo que me preguntaba:
-¿Pueden haber nubes?
Cómo le podría negar algo a ese angelito, si queria nubes, claro que habría nubes, entre los dos pintamos el techo y las paredes, una vez seco el techo, dibujé sus tan anciadas nubes, blancas y esponjadas, como si fueran de algodón, mientras tanto el me dijo:
-¡Rayas! ¿Pueden haber rayas?
Me pareció una petición un poco extraña pero no se lo negué, solamente me limite a preguntar:
-¿Qué tipo de rayas quieres?
El me rspondio entusiasmado:
-Delgadas, 5 rayas delgadas que estén por todos lados, ¿Te enseño cómo?
Corrió a tomar la pintura negra y un pincel, tal como un verdadero experto, procedió a dibujar sus rayas, las cuales terminaron formando una especie de pentagrama perfecto, totalmente rectas y paralelas, cuando termino su creacion, volteó a verme levantando la ceja con un claro gesto de satisfacción y una sonrisita dornando su rostro, estava totalmente feliz por su creación, pero un sonido interrumpió el momento, dos rugidos que se escucharon al unísono, no eran ningunas fieras salvajes, solamente nuestros estomagos, que protestaban por la falta de alimento, le pregunte con cara de duda:
-¿Comemos algo?
Y el como todo niño respondio automaticamente:
-¡Gomitas!
No era tan mala idea, pero como no solo de gomitas vive el hombre, tenía que darle un buen ejemplo a ese pequeño, y procedí a decirle en tono serio:
-Ok, pero primero un sandwich y un licuado, ya despues las gomitas.
A lo que sorprendentemente reaccionó saltando y aplaudiendo por toda la habitación, en clara señal de aprobación, solo me reí y le dije en tono retador:
-¿Haber quien gana?
Y antes de que me diera cuenta, salió casi volando con rumbo a la cocina, yo corrí tras él, pero era demaciado tarde, me había vencido en mi propio juego y festejaba su triunfo:
-¡Gané, gané!
Decía emocionado, saltando en círculos y levantando los brazos an señal de victoria, se veía tan tierno que no quería importunar su momento de gloria, pero tuve que hacerlo, y con la cabeza metida en el refrigerador le dije:
-En el menú de hoy tenemos, mayonesa, jamón, queso amarillo, manchego, lechuga, jitomate... y, ¡ha! frijoles. ¿Se te antoja? A mi si.
Y era verdad, esa rara combinación me había acompañado el los recreos de mis dias de primaria, y me encantaba, el estaba mas entusiasmado que yo, sin decir nada, se tallaba las manos y pasaba su lengua sobre sus labios, me apresure a preparar los bocadillos y los licuados de platano con fresa, muy poco convencionales pero deliciosos, tan pronto tuvo sus alimentos al alcance, comenzó a comer con tal entusiasmo, que me recordó a mi cuando era pequeña, casi al mismo tiempo terminamos nustroas respectivos alimentos y gritamos deseperadamente:
-¡Gomitaaaaaass!
Lo prometido era deuda, y ambos moriamos por nuesto pegajoso postre, pero mas que comida, las estremidades de nuestros gelatinosos osos acabaron siendo proyectires, en una guerra en la que las unicas victimas fatales eran eran nuestros coloridos y sabrosos amiguitos, finalmente al terminarse las municiones, subimos nuevamente al cuarto, la pintura ya estaba totalmente seca y la lus del sol de tarde llenava la recamara de un brillo que jamaz habia visto en ese cuarto, mi pequeño entro y se paro de espaldas a la ventana admirando su nueva decoracion, yo sólo estaba parada en el marco de la puerta observándo su mirada de asombro mientras me decía:
-¡Es hermoso!, Me encanta mi cuarto, ¿Verdad que es lindo?
A lo cual le contesté:
-Claro que si, se ve presioso.
El me miró con una carita de melancolía y me dijo mientras me extendía su mano:
-Mamita, ven, dame un abrazo.
Me acerqué a el tal como la primera vez, pero en esta ocacion el sol poniendose a sus espaldas, hacía que mi niño brillara como una especie de ángel, muy asombrada me agaché y lo abracé fuerte, el tambien me abrazó y me dijo al oído:
-Gracias mamita, gracias por todo esto y por todo, ahora tengo que dormir, te prometí que siempre estaría a tu lado, y ahunque en este momento me tengo que ausentar, te prometo que no me separaré de ti, antes de lo que te imaginas volveremos a estar juntos y voveremos a jugar, recuerda que te quiero mucho, te amo mamá. No me extrañes, porque no me iré, ahunque no me veas, estaré contigo todo el tiempo. Te prometo que volveremos a vernos, y ya no nos epararemos. Hasta entonces guarda esto en tu corazón.
Finalizó dandome un tierno y delicado beso en la mejilla, solo me dio tiempo de darle un beso en la frente, y mirandolo a los ojos decirle:
-Te estaré esperando, no olvides que yo tambien te amo con toda mi alma.
Le dí otro abrazo lo más fuerte que pude, y mi sueño llego a su fin, sin embargo, al contrario del dia de ayer, desperte tranquila, serena y feliz, ahun con la sensacion del beso en mi mejilla y el calor de su cuerpecito en mis brazos, instintivamente voltee a mirar la ventana de mi habitación, y el mismo resplandor que entraba a la habitacion de mi pequeño entraba en la mía, y parado en la ventana, mirándome, se encontraba un pequeño canario albino, brillando por el sol, tal como mi pequeño príncipe, solto un pequeño canto, y emprendió el viuelo...
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